Impagos

Vamos a hablar claro. En todas las crisis, un riesgo que aumenta su probabilidad de ocurrir en el entorno empresarial es la morosidad en los clientes. Este riesgo, además, puede traer consigo un efecto dominó entre las empresas, provocando una espiral de impagos.

 

Sin ir más lejos, en la última crisis económica del país, el impacto de la morosidad alcanzó un importe igual al 20% del PIB (datos del año 2013), y puso en riesgo de mora al 14% de todos los créditos de la banca (que el riesgo de la mora en la banca sea superior al 4%, ya es un mal dato).

 

Además, a la hora de gestionar estos impagos, las empresas españolas se enfrentan a distintos obstáculos, entre los cuales destaca el componente cultural, ya que en España, no hay una correcta cultura de pago. Como muestra de ello, sólo hay que echar un vistazo al período medio de cobro de otros países: en el norte de nuestro continente, es de 30 días y en Francia, de 45. Aquí, en España, es de 90 días.

 

Nuestra intención no es ser agoreros pero, ante la posibilidad de que en un futuro cercano, algunas empresas tengáis que lidiar con este problema, en Vadillo Asesores consideramos que es esencial que reviséis y adaptéis vuestras políticas de riesgo de cliente y su ejecución.

Qué dice la ley

En relación a esta cuestión, la legislación española establece que, si no se pacta nada distinto, el plazo de pago es de 30 días naturales a contar desde la entrega del bien o servicio. En todo caso, el plazo máximo de pago es de 60 días, y cualquier cláusula que indique más plazo es nula.

 

Asimismo, para cuando un cliente esté en mora, es decir, cuando no haya pagado en el plazo indicado, se establecen las siguientes penalizaciones:

  • Interés de mora: el Euribor + 8 ocho puntos porcentuales.
  • Y por perjuicios 40 euros, salvo que sean mayores los costes de cobro que pueda acreditar.

Qué puede hacer la empresa para prevenir este riesgo

Por lo que respecta a la propia empresa, ésta ha de realizar un análisis económico financiero del crédito a clientes. Y es que toda empresa debe saber qué peso tiene este activo sobre la totalidad de su balance, siendo consciente de que a mayor porcentaje sobre el activo, mayor riesgo de activo intangible.

 

En este sentido, las empresas deberían calcular mensualmente y comparar el período medio de cobro con el período medio de pago. En principio, el primero debería ser menor que el segundo o igual, y en cualquier caso, hay que vigilar que el de cobro no crezca.

 

Igualmente, hay que tomar consciencia de los costes que supone la mora, y que son, en principio, el coste de la financiación a corto que la empresa tiene para financiar este activo, más el coste de las gestiones de recobro.

Buenas prácticas para minimizar el riesgo de impagos

  • En Vadillo Asesores, creemos que lo empieza bien puede acabar bien. Por tanto, toda relación comercial entre empresas debería estar sustentada en un acuerdo, aceptado por las partes (contrato mercantil), en el que se pacten las condiciones de entrega, medios de pago y plazos. A este respecto, consideramos que es recomendable que las empresas realicen:
    • Un análisis detallado según casuística de los medios de pago.
    • Una auditoría de sus contratos mercantiles para identificar áreas de mejora.
  • Es importante, asimismo, analizar e investigar la solvencia de los clientes (la venta se termina cuando se cobra), tanto de los nuevos como de los recurrentes, teniendo en cuenta el escenario actual.
  • En cualquier caso, la cuestión clave es qué límite de crédito le damos a un cliente
    • Si se trata de un cliente nuevo, es conveniente pactar al menos un prepago, y utilizar medios de cobro con mayor fortaleza jurídica con efectos ejecutivos (pagarés) o confirming.
    • También se podría valorar la realización de descuentos por pronto pago.
    • Del mismo modo, sería interesante hacer un estudio del aseguramiento del crédito, como pueden ser los seguros de crédito y caución, que nos indican el nivel de crédito a dar.
  • Por último, no olvidemos la importancia que tiene la factura que emitimos al cliente y que ha de cumplir con el reglamento de facturación. En relación a este aspecto, en Vadillo Asesores creemos que es recomendable que las empresas vayan avanzando en la incorporación de sistemas de emisión de facturas electrónicas, con el fin de evitar retrasos en los pagos o “despistes del tipo no recibida”.

Y si, a pesar de todo, el cliente no paga en plazo…

  • Es clave el seguimiento en tiempo real del impago. En el momento en que no se realice el pago en fecha, deberíamos contactar con el cliente, teniendo en cuenta que el moroso siempre va a querer ganar tiempo.
  • Los medios de recobro del impago pueden ser:
    • Amistosos, lo que puede suponer un aplazamiento o fraccionamiento de la deuda.
    • Negociación, que suele llevar a una quita.
    • Arbitraje o mediación.
    • Acto de conciliación.
    • Monitorio notarial.
    • Reclamación judicial:
      • Monitorio.
      • Juicio ordinario.
  • En la fase amistosa o de negociación, es interesante pactar un reconocimiento de deuda unilateral, incluso en la misma factura, firmado, y si es posible, que el nuevo medio de pago sea un pagaré avalado personalmente.
  • Cuando negociemos el recobro del impago, no debemos olvidarnos del interés por mora, así como de repercutir los gastos del impago.
  • Del mismo modo, hay que tener en cuenta el tratamiento contable y del IVA en esta situaciones.

Por último, en Vadillo Asesores esperamos que ninguno de vosotros tenga que afrontar ningún impago pero, si lamentablemente, os veis obligados a hacer frente a este problema, ya sabéis que, como siempre, estamos a vuestra disposición para ayudaros a gestionar esta situación.

Comparte este artículo:

Abrir chat