Reducción de la jornada laboral

Hace unos meses ya tratamos el tema de la importancia de la desconexión digital en este blog, hoy volvemos a tratar este mismo asunto, pero con un enfoque más práctico. Porque, lo creas o no, existe una ley que ampara el derecho a no contestar emails o llamadas fuera del horario laboral. A continuación te contamos: qué es, cómo funciona y hasta dónde llega este derecho que, cada día más, se está consolidando como una pieza esencial del bienestar laboral.

¿Qué dice la ley sobre la desconexión digital?

El artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018, de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales (LOPDyGDD) es donde se contempla la desconexión digital en el terreno laboral. No se trata de una simple recomendación para las empresas, sino de una obligación legal.

La ley lo dice claro: los trabajadores —incluidos los empleados públicos— tienen derecho a que, fuera de su jornada laboral, se les garantice el respeto a su tiempo de descanso, sus permisos, vacaciones y su intimidad personal y familiar.

Este derecho se vincula directamente con la conciliación entre la actividad laboral y la vida personal y familiar.

¿A quiénes afecta este derecho?

Aquí no hay distinciones: todos los trabajadores tienen derecho a desconectar. Esta clase de desconexión no debe ser entendida como un privilegio, sino como un límite necesario que protege la salud y la dignidad del trabajador.

Y si trabajas desde casa, no estás exento. De hecho, la Ley 10/2021, de trabajo a distancia, deja claro que el teletrabajo no anula este derecho. Más bien al contrario: lo refuerza, incluyendo expresamente a quienes realicen su labor total o parcialmente a distancia.

Además, el Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 20 bis, también recoge este derecho incluso cuando los dispositivos digitales han sido facilitados por la empresa.

¿Cómo debe aplicarse a las empresas?

La norma exige que cada empresa tenga un protocolo de desconexión digital. Es decir, una política interna dirigida a toda la plantilla, incluidos los directivos, en la que se definan:

  • Las modalidades de ejercicio del derecho a la desconexión digital.
  • Las acciones formativas y de sensibilización sobre el uso razonable de las herramientas tecnológicas.
  • Medidas para evitar la fatiga informática.

No disponer de este protocolo puede derivar en sanciones, y muchas empresas aún no lo saben. Así que si eres empleador, es momento de ponerse al día.

¿Y las emergencias?

La jurisprudencia es clara a este respecto: las empresas no pueden obligar a los empleados a estar “por si acaso” disponibles para emergencias.

Ahora bien, si una emergencia es real, aislada y justificada, y la empresa contacta puntualmente con el o la trabajadora, es razonable atender la situación. Porque la desconexión no es un derecho absoluto, pero sí debe prevalecer como regla general.

¿Cómo se construye una cultura de desconexión digital en el trabajo?

Más allá de leyes y sentencias, es fundamental cambiar la mentalidad organizacional. Algunos consejos prácticos:

  • No escribas ni esperes respuestas fuera de horario.
  • Si diriges un equipo, sé el primero en predicar con el ejemplo.
  • Evita la normalización del “estar disponible siempre”.
  • Habla abiertamente de esto en tu entorno laboral.

Si quieres saber más al respecto o quieres que te ayudemos en la creación de un protocolo de desconexión digital para tu empresa, nuestro equipo de asesores laborales te ayudarán desde sus oficinas de Vitoria-Gasteiz, Laguardia u Oyón.

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