Valoremos nuestra privacidad. Nada es gratis.


Según un artículo aparecido en el diario El Economista el 05/09/2012 las aplicaciones para móviles generan desconfianza por la falta de privacidad

SEGÚN UN ESTUDIO de PEW Internet Project el 54% de los usuarios de móviles que se bajaron aplicaciones decidieron no instalarlas cuando se dieron cuenta de la cantidad de información personal que necesitarían compartir para poder usarla. Además, un 30% de los usuarios de aplicaciones han desinstalado una aplicación que ya estaba funcionando en su dispositivo móvil porque se dieron cuenta de la cantidad de información personal que almacenaba y no querían compartir.

Y es que la cantidad de datos e incluso detalles íntimos almacenados en los teléfonos móviles es ingente y puede ser potencialmente embarazosa en las manos equivocadas. Hoy en día dichos teléfonos permiten la captura de imágenes, sonidos, texto y además aportan como datos complementarios la fecha y hora en el que estos se producen y, cuando se tiene activa, la geoposición. Estos datos complementarios pueden llegar a permitir, por ejemplo, calcular las distancias entre las posiciones de las distintas fotos para averiguar el número de kilómetros que recorre una persona y con qué diferencia de tiempo; con lo que podríamos determinar si viaja continuamente, o con un patrón determinado, por ejemplo que está 3 días de la semana laborable fuera de casa.

Hay aplicaciones software en la red “de pago” por lo que la fuente de ingresos de las empresas que las venden son las licencias de esos productos. Sin embargo cada vez es más habitual que podamos disponer de aplicaciones gratuitas que podemos usar a nuestro antojo sin que nos cueste dinero. Pero ojo: que no nos cueste dinero no significa que no tengamos que dar algo a cambio, y ese algo son nuestros datos que tienen un valor incalculable pues identifican nuestros comportamientos de ocio, de compra, nuestros intereses personales …. Todo ello queda “registrado” por lo que parémonos a pensar un poco si valoramos nuestra privacidad y si nos merece la pena “compartir” esa esfera en internet.

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