
El pasado 28 de abril, la totalidad del territorio de España se quedó sin luz durante varias horas. Un apagón energético inesperado, masivo y, sobre todo, que nos ha enseñado mucho. Porque más allá de los titulares, lo que dejó claro este fallo eléctrico es algo que muchas pymes no quieren ver: estamos más expuestos de lo que creemos, y no estamos tan preparados como deberíamos.
Aquí te dejo las 6 cosas que aprendimos ese día.
1. No, la nube no lo resuelve todo
Hay una fe ciega en la nube. Pero ese lunes quedó claro que en un apagón energético, sin electricidad ni conexión, la nube no sirve para nada. Por eso, deberías tener una copia en local, en tus propias instalaciones, que te permita seguir manteniendo la capacidad de recuperación de los datos y seguir funcionando (aunque solo sea parcialmente) de modo offline.

No como alternativa principal, sino como copia externa de tu infraestructura en la nube. Algo que te permita seguir funcionando, incluso cuando todo falla.
2. ¿Sabes qué es realmente crítico en tu empresa?
Otra gran lección: sin hacer un análisis de impacto, no puedes priorizar nada.
El famoso BIA (Business Impact Analysis) suena a consultoría de grandes empresas, pero en realidad debería ser algo básico, incluso para las más pequeñas.
Identificar previamente los servicios esenciales de la empresa es una tarea estratégica que facilita la toma de decisiones en momentos críticos. Tener definidos los procesos que deben continuar operativos, como la facturación o la gestión de accesos, permite activar con rapidez las medidas necesarias para garantizar la continuidad del negocio.
3. Evalúa la resiliencia de tus proveedores (porque no estás solo)
Puedes tenerlo todo bajo control en tu empresa, pero si dependes de servicios externos que también están inoperativos cuando hay una incidencia… estás igualmente expuesto.
La resiliencia de una empresa no se construye solo de puertas hacia dentro, sino también eligiendo correctamente a los proveedores.
Asegúrate de que tus proveedores cuentan con SLA claros (acuerdos de nivel de servicio que definen los tiempos y niveles mínimos de respuesta ante incidencias), que tiene planes de contingencia bien definidos y que son transparentes respecto a su capacidad de respuesta ante incidentes.
4. Tener un plan, aunque sea simple, marca la diferencia
Cuando improvisas en mitad de un caos, sueles equivocarte. Tener un plan de continuidad del negocio no es algo reservado a las grandes empresas. Un documento sencillo, con los pasos básicos a seguir, ya te da ventaja frente a quien se sienta a esperar que todo se solucione.

Es tan fácil como escribir qué hacer en determinadas situaciones: si no hay red, si falla el sistema, si el proveedor cae. Lo que se planifica, se ejecuta mejor.
5. La continuidad de la actividad NO puede depender de una sola persona
En muchas empresas, el saber hacer, está concentrado en una o dos personas, y cuanto esas personas no están, todo se paraliza.
Para poder reaccionar ante una crisis o incidente, el conocimiento no puede estar guardado en la cabeza de unas pocas personas: debe de estar escrito, ser accesible y claro para cualquiera que lo necesite.
Disponer de protocolos y procedimientos claros que nos indiquen como actuar es una forma de asegurar que el equipo pueda responder, incluso si falta alguien clave.
6. Asegura lo que no puedes controlar
Hay situaciones, poco probables, pero con un impacto brutal, para las que ni la mejor planificación es suficiente. Son los llamados Cisnes negros, y a veces la única forma realista de protegerse frente a ellos es contar con un buen seguro.
Muchas empresas no disponen de pólizas que cubran la pérdida de ingresos por caída de servicios digitales, a pesar de que su negocio dependa casi por completo de lo online.
Si ese es tu caso, quizá ha llegado el momento de valorar los seguros tecnológicos como parte de tu estrategia de continuidad.
Improbable, sí… pero útil como aviso
Es cierto que un apagón energético no ocurre todos los días, de hecho, lo más probable es que nunca volvamos a vivir algo similar. Pero eso no significa que debamos ignorarlo. Al contrario, estas situaciones excepcionales nos sirven para revisar cómo estamos haciendo las cosas y fortalecer nuestra capacidad de respuesta ante cualquier otro incidente.
Si tienes dudas de como aplicar estas ideas a tu negocio, acércate a cualquiera de nuestras asesorías en Vitoria-Gasteiz, Oyón o Laguardia, o llámanos al 945 222 762.
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